«Patriotismo» en versión PRO: endeudarse para comprar armas

El presidente decidió comprar armamento por 40.000 millones de pesos que se financiarán con crédito externo.

armas

El gobierno que encabeza Mauricio Macri proyecta reequipar a las Fuerzas Armadas entre 2018 y 2019, comprando aviones, patrulleros y blindados y fusiles de combate, entre otros armamentos, por un importa total superior a los 40 mil millones de pesos. Aunque por ahora no hay una cifra precisa, el ministro de Defensa Julio Martínez dijo a Clarín que la semana pasada obtuvo la aprobación del Presidente para avanzar con licitaciones o acuerdos de estado a estado que serán financiados con créditos externos.

El ministro dijo que las compras de equipos militares “no impactarán en este presupuesto, sino recién en el 2018 y 2019”.

En el marco de un diciembre complicado –como lo es cada fin de año en la Argentina desde hace años– y en un gobierno que predica la necesidad de ajustar gastos, de reducir déficit fiscal, que se queja de la falta de recursos para obras, que somete la recomposición a jubilados al blanqueo de capitales, que necesita cobrar impuesto a las ganancias en sueldos de 25.000 pesos para financiar la obra pública, el anuncio parece un chiste de mal gusto.

En principio, para la Fuerza Aérea se comprarán 12 aviones de entrenamiento básico nuevos, y cuatro aviones de transporte mediano. En tanto, para la Armada se proyecta comprar cuatro patrulleras oceánicas multipropósito, dos que se comprarían terminadas y otras dos que se armarían en los astilleros Tandanor para tomar mano de obra local. Para el Ejército se prevee comprar entre 10 y 30 vehículos blindados a rueda para transporte de tropas que puedan servir para actuar, dentro de las tropas de paz de la ONU, en zonas desminadas. También se anuncia un acuerdo con la fábrica italiana Beretta para coproducir un fusil de combate, que reemplace al FAL calibre 7,62mm, y una pistola cuyo modelo tampoco se decidió aún.

En el marco de un diciembre complicado, un gobierno que predica la necesidad de reducir déficit fiscal, que somete la recomposición de los jubilados al blanqueo de capitales, que cobra impuesto a las ganancias en sueldos de 25.000 pesos para financiar la obra pública, el anuncio parece un chiste de mal gusto.

En noviembre, el ministro Martínez, siguiendo la argumentación con la que el macrismo viene justificando los niveles altísimos de endeudamiento de su gestión, había dicho que se necesitaban 15.000 millones de pesos, y que esto era resultado del gobierno anterior: “Tenemos que recuperar la capacidad militar. En los 12 años de kirchnerismo se perdió equipamiento, logística y entrenamiento. Y hay una decisión del Presidente de recuperar el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada“, había asegurado entonces el funcionario.
El proyecto incluye vehículos blindados de combate sobre ruedas por 3.924 millones, un patrullero oceánico multipropósito OPV por 7.200 millones, un buque polar por 3.278 millones y un buque multipropósito por 1.260 millones. Pero de los 15.000 millones que se mencionó, se pasó ahora a la cifra que habia sido solicitada originalmente por las Fuerzas Armadas.

Hay que recordar que en agosto, el presidente Macri resolvió por el Decreto 721/2016, derogar la disposición tomada en 1984 por el entonces presidente Raúl Alfonsín para restar autonomía a los militares y dejar en manos de los políticos elegidos democráticamente las decisiones vinculadas con la órbita castrense. De acuerdo a esa norma, la marcha atrás con el control civil sobre los militares se debe a que “resulta necesario establecer procedimientos ágiles que permitan atender las cuestiones relacionadas con la gestión del personal de las Fuerzas Armadas”.

También conviene tener presente que durante el primer año de gestión de Cambiemos, entre gobierno, provincias y bancos argentinos recibieron US$ 40.000 millones en préstamos, con lo que la deuda pública queda en cerca de US$ 200.000 millones, que representan casi el 30% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los economistas más sensatos dicen que solo la planificación de grandes obras públicas de infraestructura o destinadas a encarar problemas estructurales (como el déficit en vivienda) justifica endeudarse en el exterior. La gestión de Cambiemos parece tener otras prioridades.

 

En base a Clarin, BBC e Infobae

Américo Schvartzman

Américo Schvartzman

Licenciado en Filosofía y Periodista. Integra la cooperativa periodístico cultural El Miércoles, en Entre Ríos. Autor de "Deliberación o dependencia. Ambiente, licencia social y democracia deliberativa" (Prometeo 2013). Fue director de La Vanguardia.

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