Daniel Raventós: “La Renta Básica ofrece una base para la existencia”

El economista Daniel Raventós explica los motivos por los que es necesaria una renta básica y aborda su modo de financiamiento. 

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¿Qué es la Renta Básica Universal y cual sería su utilidad? ¿Podrías enumerar los beneficios que traería la renta básica a una sociedad desigual?

La RB es un ingreso pagado por el Estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva. En menos palabras: una renta básica es una asignación monetaria pública incondicional a toda la población.
¿Beneficios? La lista es larga. Hay que abreviar. La RB no es solamente una medida contra la pobreza, es una propuesta que pretende ser parte integrante de una política económica diferente. Porque, espero que nadie tenga dudas al respecto, la RB es un componente de una política económica, no es “la” política económica. Una política económica que quiere dotar de la existencia material imprescindible a la población para hacer posible la libertad efectiva de todos los miembros de la sociedad. Característica “subversiva” que ha captado perfectamente la derecha toda y por ello la ha considerado tan peligrosa cuando se ha discutido por dos veces en el parlamento central del Reino de España. Pongamos aunque solamente sea un aspecto como ejemplo para hacer más evidente lo que quiero decir. El poder de negociación de la clase trabajadora se incrementaría. O dicho de otra manera, la principal herramienta de que dispone el capital para disciplinar a la clase obrera, como decía entre otros grandes economistas Michael Kalecki, es la existencia de una población excedente. Esta población excedente es en la actualidad de proporciones inmensas. Con una RB esta “principal herramienta”, este poder disciplinador, quedaría enormemente debilitada.

¿Cuál es su diferencia con los subsidios tradicionales, entendiendo por estos, a las transferencias condicionadas?

La gran diferencia de la RB con las prestaciones monetarias públicas habituales de los Estados de Bienestar es la incondicionalidad de la primera y la condicionalidad (a una situación: pobreza, discapacidad, desempleo…) de las segundas.
La RB es una propuesta mucho más interesante que los subsidios condicionados (SC).
Para recibir los SC, deben cumplirse una serie de requisitos. Para recibirlos deben cumplirse una serie de condiciones. Puede tratarse de condiciones más o menos exigentes, más o menos generosas, pero son condiciones. Esto supone unos costes administrativos muy altos en proporción al presupuesto general del programa condicionado. En cambio, la RB representa una simplificación administrativa envidiable como hasta han venido a reconocer algunos de sus críticos. Resulta obvio que esta característica de la RB, la ausencia casi absoluta de costos administrativos, puede ser de vital importancia en la perspectiva de una efectiva racionalización de las políticas sociales y de redistribución de la riqueza.
La RB se garantiza ex-ante, los SC, ex-post. Esta característica convierte a la RB en una medida esencialmente preventiva de la exclusión. Sobre los SC, por razones evidentes, no puede afirmarse lo mismo.
La RB permite eludir las llamadas trampas de la pobreza y del paro. Estas trampas aparecen por el hecho que las cantidades monetarias de los subsidios condicionados, como es el caso de los SC, no son acumulativos (con esto me refiero a que son subsidios complementarios a una renta ya existente y hasta un umbral establecido). De aquí la inexistencia de estímulos para aceptar ocupaciones a tiempo parcial o de cualquier remuneración. Técnicamente lo podemos expresar de la siguiente manera: el tipo impositivo marginal que se aplica a los SC es del 100%, es decir, se pierde completamente, en la mayoría de casos, el SC en caso de percepción de otra fuente de renta. Las trampas de la pobreza y del paro, dicho rápidamente, aparecen cuando la percepción de los beneficios, fiscales o de otro tipo, se encuentra condicionada a la verificación, por parte de las autoridades, de la suficiencia de los ingresos recibidos dentro del mercado laboral. A diferencia de los SC, la RB no constituye un techo, sino que define sólo un nivel básico, a partir del cual las personas pueden acumular cualquiera otro ingreso. Además, la RB podría ser en muchos casos un estímulo para desarrollar trabajos remunerados, mientras que los SC no sólo no suponen este incentivo sino que representan todo lo contrario.
Por añadir otra consideración final. Si bien en condiciones de crisis y de paro masivo como en la actualidad esta razón queda más debilitada, la RB permite evitar los daños psicológicos y morales vinculados a la estigmatización social del perceptor de un SC.

Cuando hablamos de la posible implantación de la Renta Básica de carácter universal surge un problema. ¿Los ricos, los millonarios, los poderosos económicamente, también la recibirían? ¿Por qué deberían recibirlo?

Para financiar la RB debe realizarse una reforma fiscal. Más adelante daré unos datos. Todo el mundo, por pura definición de la RB, la recibe, pero no todo el mundo gana. Los ricos pierden, los situados en las decilas superiores de riqueza, pierden. Entender este punto es muy importante. Así se evitan discusiones inútiles sobre “¿los ricos deben recibir también una RB?”.

LV: ¿Todos los ciudadanos recibirían el mismo monto? ¿Y habría contraprestación por recibir la renta básica?

DR: Toda la ciudadanía y residencia acreditada recibiría el mismo monto, por supuesto, pero siguiendo con la pregunta y respuesta anteriores, no todo el mundo ganaría porque en la propuesta de financación que realizamos, vuelvo a repetir, los ricos pierden.
La RB no exige contraprestación. Eso lo exigen los subsidios condicionados, no la RB.

¿Cómo se podría financiar? ¿Es viable económicamente? ¿No habría acaso que subir los impuestos y aumentar el gasto público? ¿Lo han calculado para el caso español?

Sí, lo hemos calculado con mucho detenimiento. El estudio está realizado con Jordi Arcarons y Lluís Torrens y saldrá pronto en forma de libro. Un avance lo publicamos en Sin Permiso con Antoni Domènech. Disponemos de casi 2.000.000 de declaraciones del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), aportadas por el Instituto de Estudios Fiscales, del conjunto del Reino de España, excepto de la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra por tener un régimen fiscal diferente al resto. No es necesario añadir que si hacemos esta excepción es para homogeneizar los datos y los cálculos. Al fin y al cabo es posible perfectamente realizar una propuesta de financiación también en ambas comunidades.

Esta muestra tiene las siguientes características:

1) Se trata de una muestra individualizada y estratificada de declaraciones del IRPF. Los casi dos millones de registros que contiene permite elevar los resultados a los más de 19 millones de personas que efectuaron su declaración de IRPF en 2010 y a 2,7 millones de personas incluidas adicionalmente en el 190.

2) Contiene las principales variables y magnitudes que permiten una imputación prácticamente exhaustiva de los rendimientos económicos que deben declararse en el impuesto: trabajo, capital mobiliario, inmobiliario, actividades económicas, ganancias y pérdidas patrimoniales.

3) Permite identificar las características socio-familiares de los declarantes: edad, estado civil, descendientes y ascendientes; elevando a más de 34 millones de personas, la población analizada. (La otra parte de la población hasta llegar al total de habitantes es la comprendida, obviamente, por la población al margen del IRPF).

4) La referencia temporal es el año 2010, año de plena crisis económica.

Pretendíamos que en nuestra propuesta de financiación se cumplieran tres criterios:

El primero, que la reforma se autofinanciase, lo que quiere decir que se respetaba la recaudación anterior y la reforma era neutra en este sentido. Más específicamente aún: la reforma debería incluir lo que ya se financia actualmente (sanidad, educación… y todas las demás partidas de gasto público) y además la RB que se propone.

El segundo, que su impacto distributivo resultase muy progresivo. Dicho de otra manera: que más del 50 por ciento de la población con menos ingresos ganase renta neta respecto a la situación actual. Es decir, que la mayoría de la población resultase beneficiada con la reforma en términos muy concretos: ganaba dinero.

Y el tercero, que los tipos impositivos reales o efectivos después de la reforma (es decir, una vez tenemos presente no solamente los nuevos tipos nominales, sino también el efecto de la RB) no fueran muy altos.

Las características de la RB que queríamos financiar eran las siguientes:

1) La cantidad de RB es igual o superior al umbral de la pobreza.

2) La RB no está sujeta a la imposición del IRPF.

3) La RB sustituye toda prestación pública monetaria de cantidad inferior. Dicho con otras palabras: quien recibe una prestación pública monetaria inferior a la RB gana la diferencia entre ambas. Ejemplo: quien recibe una pensión de 500, y si la RB es de 625, recibe 625. Gana 125.

4) En caso de ser superior a la RB, ésta debe ser complementada hasta su totalidad. Quien recibe una prestación pública monetaria superior a la RB deberá recibirá además de la misma la parte monetaria restante hasta la cantidad de prestación pública. Ejemplo: quien recibe una pensión de 900 euros, y si la RB es de 625, recibe 900 (625 + 275).

La cantidad de RB para los mayores de 18 años sería de 7.471 euros anuales (623 euros mensuales). Esta cantidad corresponde al umbral de la pobreza del Reino de España sin tener en cuenta Navarra y la CAV, en el año 2010, año del que se han obtenido todos los datos, es decir, en un año en que la crisis y las políticas económicas puestas en funcionamiento con el supuesto más que discutible de combatirla estaban en sus puntos culminantes. Para los menores de edad las cantidades que estamos contemplando es de un 20 o un 30% de la RB para los adultos. Un sistema de cálculo alternativo de la RB podría seguir el concepto de umbral de pobreza por hogar de la OCDE.

Los resultados principales de la reforma pueden ser resumidos de la siguiente manera:

La financiación de una RB de 7.471 euros anuales es perfectamente posible para todas las personas adultas que residen en el Reino de España. Un tipo único del 49,5%, junto a las reformas apuntadas, permite financiar la RB a 43,7 millones de personas. El tipo único despierta, como es normal, frecuentes reacciones adversas entre las personas de izquierdas interesadas en temas fiscales. Aclaremos, pues, este punto que algunos han aprovechado para hacer demagogia poco sutil. Un tipo único sin más es altamente regresivo. Evidente. Pero un tipo único combinado con una RB, no solamente es fiscalmente progresivo, sino altísimamente progresivo. Si la RB representa una parte porcentualmente importante de la totalidad de ingresos recibidos, el tipo efectivo se distancia mucho del nominal. Si, por el contrario, la RB representa solamente un porcentaje minúsculo de la totalidad de los ingresos percibidos, el tipo efectivo y el nominal serán parecidos. En el primer caso estamos hablando de población con niveles de renta globales muy bajos, en el segundo de muy altos. Así, por ejemplo, este 49,5% se convierte en un -209% (como más adelante se detalla en el cuadro) para la primera decila más pobre de declarantes: es decir, reciben más por RB de lo que deben pagar por IRPF.

Para la financiación de esta RB, además de lo recaudado hasta ahora, es decir, sin tocar ni un euro de ninguna otra partida actual (sanidad y educación públicas no se tocarían, insisto para que quede meridianamente claro) excepto las prestaciones monetarias que fueran redundantes con la RB, el dinero provendría de la reforma mencionada del IRPF con un tipo único del 49,5% y el ahorro de las prestaciones monetarias públicas que serían suprimidas con la reforma propuesta.

La gran mayoría de la población declarante actual en el IRPF y no declarante saldría ganando respecto a la situación actual. Aproximadamente un 80% de la población. Solamente las decilas superiores, las más ricas, perdería con la reforma propuesta. Quien realmente ganaría más de forma proporcional sería quien no tiene nada absolutamente: 7.471 euros anuales de RB que no debería pagar IRPF. Así que la reforma propuesta significa una gran redistribución de la renta de los sectores más ricos al resto de la población. Es decir, lo contrario de lo que se ha producido a lo largo de las últimas décadas, especialmente en los últimos años.

Más concretamente: las cantidades transferidas de los perdedores ricos en el cómputo neto a los ganadores suman unos 35.000 millones de euros.

En esta propuesta de financiación no se ha contemplado la posibilidad de introducir nuevos impuestos o modificar los existentes, tampoco el gran fraude fiscal que realizan los ricos. Con un único objetivo: evitar la crítica fácil de que se estaba contando con dinero hipotético. No es que los autores de aquella propuesta no seamos firmes partidarios de una lucha sin concesiones contra el gran fraude fiscal, pero lo que queríamos demostrar es que incluso sin estos posibles y deseables refuerzos fiscales, la financiación de la RB es posible. No es necesario añadir por obvio que un éxito en la lucha contra el fraude comportaría muchas más posibilidades de aportar más fondos para la financiación de la RB y para reforzar servicios que deben ser incrementados como la sanidad y la educación públicas. Aún hay margen para ello y para reducir el déficit.

Veamos con ayuda de un cuadro más detalladamente quien gana y quien pierde con la financiación de la RB.

En el cuadro que viene a continuación, la población declarante está dividida por decilas, si bien en la decila más rica hemos introducido una subdivisión del 5% y del 2% más ricos. Solamente a efectos más ilustrativos y detallados.

La decila más pobre de declarantes, actualmente tiene un tipo real del 0,15%, la segunda del 0,35%, etc. Como puede apreciarse, estas decilas tendrían con nuestra propuesta unos tipos negativos del -209,2 y del -59,4%, respectivamente. ¿Por qué negativos? Porque serían perceptores netos, puesto que el signo negativo indica transferencia.

El actual IRPF es muy poco progresivo. Hay algunos datos contundentes. El índice de Gini antes del IRPF se sitúa en el 0,4114. Después de la declaración del IRPF solamente se reduce a 0,3664. Muy poca cosa. Con la propuesta de financiación de la RB que se propone, el citado índice bajaría hasta 0,2502. Es decir, se produciría una gran redistribución progresiva de la renta.

Hay quienes afirman que la Renta Básica Universal sostendría a parte de la ciudadanía en una situación de subsistencia pero no favorecería la movilidad social ¿Qué hay de cierto en esto?

Yo creo que nada de cierto hay en esta aseveración, pero con la RB ocurre una situación curiosa: si realizara un listado con los “males” que comportaría que he ido apuntando desde hace 20 años, resulta que encontramos que hay quien dice que supondrá el mal “X”, y hay quien dice que comportará el mal “no X”; también hay quien asegura que aportará el mal “Y” y quien asevera que aportará el mal “no Y”. Eso no es posible.

En la Argentina se aplica, en estos momentos, la llamada Asignación Universal por Hijo. Sus principales diferencias con la Renta Básica Universal, es que hoy no es universal (se trata de un monto mensual para cada hijo menor de 18 años a los padres que no trabajan en el mercado formal) y que no es un derecho, dado que ha sido aplicado por decreto por lo que está sujeto a la decisión del gobierno (puede quitarlo cuando quiera y aumentarlo discrecionalmente). Para usted, ¿es indispensable la universalidad de la renta básica y que sea un derecho adquirido consagrado por el Estado?

Es indispensable la universalidad de la RB y que sea un derecho adquirido y garantizado por el Estado, sí. Con mis amigos Rubén Lo Vuolo y Pablo Yanez, argentino y mexicano respectivamente, hemos escrito bastante sobre las perversidades de los subsidios condicionados especialmente en América Latina.

Muchos sectores de derecha atacan, con sus argumentos clásicos contra cualquier tipo de subsidio, medidas como la de la renta básica. Sin embargo, tampoco acaba de calar fuertemente en las izquierdas. ¿Cuál crees que es la razón para que los espacios progresistas no aborden seriamente una política como ésta?

Bueno, no creo que sea útil generalizar dando una razón que sirva para todas las izquierdas. Hay que mirar detenidamente los argumentos (o falta de ellos) en cada caso. En las izquierdas del Reino de España, hay algunas que han asumido la RB, otras que la han asumido digamos parcialmente o por etapas y hay quien ha visto en la RB todos los males de la humanidad.

Una RB, por encima del umbral de pobreza y para toda la población, ofrecería una base para la existencia mucho más firme y autónoma para toda la ciudadanía. La independencia económica proporcionada por una RB —no se paga a los hogares, sino a los individuos— establecería una especie de «contrapoder» interno que podría fortalecer la posición negociadora de las mujeres, especialmente las que dependen del marido o del cabeza de familia masculino, o aquellas con ingresos bajos por empleos no permanentes, con casos de explotación laboral o a tiempo parcial. Muchos agricultores de los países pobres y trabajadores en los países desarrollados están luchando por sobrevivir. En las economías capitalistas, el desempleo es comparable con la falta de tierras de los pequeños agricultores en las sociedades agrarias, porque ambas economías se caracterizan por el desposeimiento de tierras y otros medios de producción. El desposeído debe entonces vender su fuerza de trabajo, en muchas ocasiones en condiciones semiesclavas para poder subsistir. Una de las características básicas del funcionamiento económico actual es el gran poder del capital para poner a la población trabajadora en cintura. Detrás de esta capacidad disciplinaria se encuentra la existencia de una gran parte de la población desempleada. Cuando la posibilidad de despido se vuelve cada vez más grande, la población trabajadora debe aceptar cada vez peores condiciones laborales impuestas por las empresas que tienen en su poder las condiciones de la existencia material de la clase trabajadora. En una situación cercana al pleno empleo (masculino, en realidad), cuando existió, el poder de los empresarios se redujo. ¿Qué no toda la izquierda asuma la RB? ¡Qué le vamos a hacer! Si lo pensamos seriamente, sería muy contrario a lo que algunas izquierdas (la mayor parte de partidos socialistas de Europa) han venido practicando cuando han estado en el gobierno.

 

DANIEL RAVENTÓS es  doctor en Ciencias Económicas, profesor titular en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, presidente de la Red Renta Básica y miembro del Consejo Científico de Attac.

Mariano Schuster

Mariano Schuster

Jefe de Redacción de La Vanguardia y editor en Nueva Sociedad (www.nuso.org). Es columnista del suplemento ideas del diario La Nación y colaborador de Panamá Revista.

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