Botnia: el informe oficial confirma la contaminación pero responsabiliza más a Gualeguaychú que al Uruguay

Seis años después del fallo de la Corte Internacional de Justicia, el monitoreo conjunto que realizaron la Argentina y Uruguay en la zona de influencia de la papelera Orión (UPM ex-Botnia), ubicada en Fray Bentos, reveló que la planta contaminó el río Uruguay. Pero también dice que en la desembocadura del río Gualeguaychú en el río Uruguay -del lado argentino- se registran más contaminantes que los que se observan del lado del río Uruguay donde se levanta la pastera.

botniaupmLa canciller argentina Susana Malcorra recibió el informe con los resultados del monitoreo ambiental en la zona en la que está asentada la papelera Orión (ex Botnia), y que concluyó que la empresa sí tuvo un impacto en el Río Uruguay, pero reveló también contaminación en la desembocadura del río Gualeguaychú.

Según el informe, se registraron “apartamientos de la normativa” tanto en el Río Gualeguaychú, en su desembocadura en el río Uruguay, como en el mismo río Uruguay, particularmente en la zona de influencia de la planta Orión.

Ambas cancillerías difundieron un resumen del documento -que tiene 400 páginas-, sin brindar precisiones sobre la magnitud de la contaminación.

Por ejemplo, según “los resultados obtenidos para el río Gualeguaychú en su desembocadura en el río Uruguay”, se superó el límite en la presencia de “aluminio, amonio, atrazina, berilio, cadmio, fenoles totales, hidrocarburos aromáticos policíclicos, hidrocarburos del petróleo, hierro, manganeso y níquel”.

El Comité Científico que realizó el informe, en el marco de la CARU, dio cumplimiento a lo resuelto por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que se expidió sobre el caso seis años atrás.

El estudio “corresponde a la implementación de 50 campañas en los casos de Orión (UPM-Ex Botnia) y el río Gualeguaychú entre junio de 2011 y julio de 2015, y a 32 campañas en el caso del río Uruguay en la zona de influencia entre setiembre de 2012 y abril de 2015”.

Adonde llegan los efluentes vertidos en la ciudad de Gualeguaychú, se encontraron irregularidades en todas las ocasiones en que se emprendieron análisis.

DATOS DUROS

El resumen del informe muestra que en los monitoreos sobre la zona donde vierte efluentes la planta Orión y en las piletas que acumulan agua de lluvia de esa fábrica, la CARU y la Dirección Nacional de Medio Ambiente de Uruguay (DINAMA) detectaron menos de una decena de “apartamientos de la normativa”. En algunos casos, incluso, luego de la detección de sustancias en valores más altos que los permitidos, UPM hizo obras para remediar la situación. Ese fue el caso de la detección de “material sólido superior al 10 mm en la canaleta Parshall”, tras lo cual “se colocaron rejas” y esa irregularidad no volvió a aparecer. También se encontraron aceites y grasas por encima del valor establecido -en una ocasión- y “altos valores de PH” en un estudio de 2011. Se encontró fósforo en tres ingresos y en dos ocasiones la temperatura del efluente no cumplió con su nivel de 37°. Por eso se instalaron dos torres de enfriamiento en la zona de descarga.

El contraste con las muestras de agua en la desembocadura del río Gualeguaychú es elocuente. Allí, donde llegan los efluentes vertidos en la ciudad de Gualeguaychú, se encontraron irregularidades en todas las ocasiones en que se emprendieron análisis. Por ejemplo, en los 50 estudios se detectaron presencias de hierro en el agua mayores a las permitidas por la normativa argentina. También se observó aluminio en proporciones mayores a las reguladas en el 100% de las tomas. Algo similar ocurrió con berilio (sólo dos veces no se encontró) y con el amonio (detectado en 36 de las 50 tomas).

El diferendo entre la Argentina y Uruguay por el emprendimiento de Botnia alcanzó niveles de virulencia desconocidos en la historia de la relación bilateral: además de un corte del paso internacional entre Gualeguaychú y Fray Bentos por más de cuatro años, la Argentina denunció a Uruguay en la Corte de La Haya, que terminó desestimando el recurso en 2010.

En esa ocasión, La Haya no ordenó relocalizar la planta, pero sí pidió que se monitoree su actividad. Cristina Kirchner y José Mujica implementaron los estudios en conjunto pero nunca se pusieron de acuerdo respecto a la difusión de los exámenes que terminaron difundiéndose ayer.

Redacción de La Vanguardia

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